Un San Valentín cualquiera

No estaba enamorada.
Y pensaba que el amor era caprichoso.
Consentido.
Hasta engañoso.
Le había dado mil oportunidades.
Le había abrazado.
Incluso besado.
Y un día, escuchó un portazo en la entrada.
Y se fue para siempre.
Rompió la inercia.
Esa que les balanceaba desde hace ya meses.
Y ni siquiera se llevó las fotos.
Como si ni recordar le removiera.
Cogió el teléfono.
Y llamó a su amiga.
Ella.
Enamorada.
De su marido.
De sus hijos.
De sus amigos.
De su vida…
Ella.
La misma que hacía años dio aquel portazo.
Y se fue para siempre.
Sin llevarse las fotos,
porque ni en ellas se reconocía.
“¿Cómo se hace?”
Le preguntó.
“¿El qué?”
“Encontrar el amor…”
“No lo busques”
Le dijo.
“Pero estate preparada para cuando te encuentre”.
Para todas las personas que celebran el amor.
Por estar en él. 
O haber salido.
Porque a veces,
ese también es el camino para poder empezar a querer.