Veranos que dejan huella

Ayer os preguntaba qué es lo que más os gusta de vuestro verano Kotidiano. 
Nadie me habló de grandes viajes. 
De grandes gastos. 
Nadie soñaba con imposibles que van desapareciendo con el paso de los años.
Todas estábamos ahí. 
En nuestra playa.
En nuestra terraza.
Justo donde se crean nuestros recuerdos.

Y el resultado de juntar cada uno de esos momentos.
Los que no cambiarias por nada.
Es este.
Espero que os guste 🌿

Es 10 de Agosto y me despierto sin saber bien qué hora es.
El silencio me confunde y juraría que son las 7:00.
Pero están a punto de ser las 10:00 de una mañana en el sur donde la mayoría aún descansa.
Salgo a la terraza y me tomo un café con la mente en blanco. 
Pienso en mis cosas.
E intento no hacer demasiado ruido con la cucharilla.
Hoy pisaré temprano las huellas de tractor en la playa y pasearé con mi madre como pretexto para charlar con ella.
Seguiré leyendo mi libro. 
Y aunque a veces no sé por qué página voy, releo las anteriores mientras escucho el mar.
Hasta que la encuentro.
Hasta que me encuentro…
Vamos a comer en el patio mientras los pequeños seguro que no paran de hablar  y nosotros nos volveremos a mirar sintiéndonos los más afortunados del mundo.
Dormiremos juntos la siesta oyendo de fondo a las chicharras y a los pajaritos picando nuestra ventana.
Volveremos a la playa por la tarde para pisar una arena que ya casi no quema y nos quedaremos justo hasta el atardecer.
Ese será nuestro reloj.
Y aunque nos encanta cenar en la playa, hoy escucharemos música. 
Porque no hay verano sin concierto.
Bueno sí,
lo hubo.
Pero nos gusta imaginar que incluso entonces, seguimos cantando.
A la vuelta, 
me tumbaré en el jardín para ver las estrellas mientras acaricio a mi perro y disfruto del silencio porque los niños ya están durmiendo.
Y pensaré en todas aquellas personas para las que su verano Kotidiano está por llegar.
Porque llegará 🌿