Lucía Jiménez

"A veces los días perfectos llegan cuando menos te los esperas. Y muchas veces proyectamos días perfectos que nunca llegan".

 

Reconoce que lo que más le gusta de su día a día es el momento del desayuno. Con su marido y sus hijos.
Con la mesa llena de colores y cosas ricas.
Momento que cada día se interrumpe con las prisas por cumplir los horarios de cada uno y de lo que se olvidan lanzándose un beso antes de despedirse hasta la tarde.

Conforme se ha ido haciendo mayor ha sido más consciente de la importancia de pequeñas cosas que "simplemente por el hecho de tenerlas, nunca di importancia de pequeña", como la luz, o el agua. E intenta transmitirle a sus hijos lo afortunados que son.

No podría vivir sin sus hijos, su familia y amigos, la Naturaleza y la Cultura (literatura, cine, teatro...) y nos cuenta que la mejor manera de cuidarlas, aunque no sea fácil, es encontrar el equilibrio entre todas ellas.
En ello está...

Es organizada.
Mucho.
Con tres niños en casa le hace sentirse mejor y cometer menos errores.

Es la base de su tranquilidad:
"Hago listas cada día con menús, ropa de los niños que tenemos que comprar porque se ha quedado pequeña, material del cole, uniformes, quedada con sus amigos, cumpleaños... Para que todos estén contentos".
Y aunque parezca imposible, ser organizada es compatible con improvisar.
"Algo que me encanta".

Lucía Jiménez pasa palabra

 
Sonríe todo lo que puede.
A veces, incluso intencionadamente, porque le lleva a acabar riéndose de verdad.

"Hay un ejercicio en interpretación que tiene que ver con los gestos de la cara. Si haces un gesto de dolor, el cuerpo te lleva a ese sentimiento, y con la sonrisa, para lo mismo. El cuerpo tiene memoria, así que si pones ese gesto, te lleva a ese sentimiento".
"Si pones una sonrisa empiezas a sentir que esa sonrisa es real. Hay algo en el propósito de querer estar bien".

Ayer mismo dio las gracias por última vez.
A la directora de su última serie.
"Después de interpretar un papel muy difícil me propuso un cambio en el cierre del personaje. Yo llevaba muchos meses trabajando en el personaje pero no me lo pensé dos veces, confié en ella, y al verlo, me encantó. Tenía toda la razón. Me gustó ese broche final para un personaje que ha sido uno de los más difíciles de mi carrera".
"Y sí. Sonrió".
"Y también me dio las gracias. Agradecer es una manera de que la otra persona perciba todo el aprecio que hay detrás de lo que ha hecho por ti".

¿Un día perfecto para ti?
Sin prisas. Campo y bici con niños. Quedar a comer y luego llegar a casa y compartir sofá entre siesta y pelis. En familia.
A veces los días perfectos llegan cuando menos te los esperas. Y muchas veces proyectamos días perfectos que nunca llegan.

¿Y algo pequeño que te haga feliz?
En casa tenemos un código con los niños. Por nuestras profesiones hay días que llegamos cuando ellos ya están dormidos. Por las mañanas nos decían que no se habían dado cuenta de que fuimos a darles su beso de buenas noches. Así que desde entonces, esos días, ellos se dejan un calcetín puesto. Cuando llegamos, vamos a sus habitaciones a verles y se lo quitamos. Es la manera de saber, cuando se levantan, que estuvimos allí . Que les dimos su beso.
Quitarles el calcetín me hace feliz.
Y a ellos encontrárselo en el suelo la mañana siguiente.