Laura Baena

"He aprendido a vivir la vida con más conciencia, más libre".

Todos pensarán que Laura Baena , fundadora del "Club de Malasmadres", tiene una vida poco kotidiana

Liderar una comunidad emocional de madres con el apoyo de más de un millón de ellas en RRSS y convertirse en altavoz de toda una generación,  puede llevarnos a pensar que vive ajena a lo que a cualquiera nos puede suceder un día normal.

Pero pocos saben que justo eso, es lo que le da la fuerza para seguir. 
Con todo.

Reconoce sentirse en el camino y llevar una mochila que cada vez pesa menos porque está aprendiendo a despojarse de lo que le sobra.

Y después de tomar una de las decisiones más importantes en el año más complejo de su vida, siente que está en su lugar del mundo.
El mismo que le recibió con los brazos abiertos a su vuelta.
Lo que no sabía es que le tenía preparada la más bonita de sus rutinas.
En las calles de su infancia, que ahora recorren sus hijas.
Cerca de los que siempre fueron "los suyos "
y con vistas al que por mucho tiempo que pasaran sin verse,
nunca dejó de ser su mar. 

- ¿Qué es lo que más te gusta de tu rutina?
Mi rutina de ahora. ¡Me ha cambiado tanto la vida! Visualicé el mar durante el confinamiento y luchamos por hacerlo posible. Pienso en la rutina de ahora y aún no me lo creo. Me gusta todo. Me despierto y aunque esté muy agobiada, respiro mi tierra y me siento agradecida. Trabajo en casa, los ritmos son distintos. Me hago el café, después de vestir a las niñas y he aprendido a vivir la vida con más conciencia, más libre. Me he despojado de mucho que sobraba. Estoy en el camino, aún queda. Pero la mochila pesa menos. Lo que más me gusta es sentir que estoy en el lugar que quería estar. Todo lo demás no importa, hasta las ojeras se llevan mejor. Desde enero, tengo un diario de agradecimiento. No todos los días, pero muchos, cuando me siento a trabajar, lo abro y doy gracias. Eso ayuda muchísimo a ser consciente de lo que tenemos. 

- ¿Y lo que menos? Ahora mismo no podría decirte nada.
Porque no es realmente importante.

- Si no lo tuvieras ¿lo echarías en falta?
Lo he echado tanto tanto tanto de menos. He llorado tanto al volver. Ahora sé que no podría no tener lo que tengo ahora. He tardado 18 años en ser valiente y tomar el control de mi vida.

Laura Baena caminando

- Algo de tu día a día a lo que nunca le has dado importancia.
Siempre le he dado importancia, pero quizás no la suficiente. El equipo que hacemos el buenpadre y yo. Sin él nada sería posible. 

 - Cuatro cosas sin las que no podrías vivir: 
¿Solo 4? Mis ratos de soledad / La llamada de mi madre / El abrazo antes de dormir del buenpadre / El beso de buenas noches de las niñas.

- ¿Las cuidas? Ahora sí, la pandemia me ha hecho parar y ese parar me ha ayudado TANTO a valorar lo realmente importante.  

- ¿Algo de tu vida Kotidiana que regalarías. Regalaría amor, regalaría tiempo para escuchar, tiempo para cuidarnos, tiempo para ser. Pero no me sobra jajaja

- ¿Quién crees que se lo quedaría? A todas las personas que se sienten tristes, desmotivadas y sin fuerzas, para devolverle todo lo que han perdido, que realmente tienen y les hará brillar.

- Vuélvelo a pensar: ¿lo seguirías regalando?
Si tuviera un poco más sí. 

- ¿Sonríes cada día?
Siiiiiiiiii!

- ¿Eres consciente cuando lo haces?
En estos momentos sí. Ahora soy mucho más feliz. El otro día, una psicóloga en una charla nos preguntaba "cuánto hace que no te ríes a carcajadas". Y yo pensé: me río mucho, pero también lloro mucho. Y me enfado. Me indigno. Soy muy emocional y a veces llevo los sentimientos al extremo. Pero me gusta como soy. Aunque a veces me duela. Ahí el buenpadre me ayuda. A compensar mi intensidad jaja.

- ¿Cuándo fue la última vez que diste las gracias?
Cada día. A mis compañeras que son maravillosas, a mi pareja, a la camarera que me puso el café esta mañana, a mi buenasuegra por darme tuppers de supervivencia, a mi familia... Y a la vida.  

- ¿Sonrió?
Seguro que sí. Cuando sonríes a alguien, el poder de cambiarle el día o el momento es increíble. Vivimos en una sociedad tan individualista, donde todo pasa tan rápido, que a veces cuando sonríes, agradeces, las personas se extrañan. Necesitamos más de esto, de eso que tú das tanto amiga. Tú me has enseñado a convertir lo normal en extraordinario y la vida también me lo ha enseñado y esta pandemia sin duda. Y la oportunidad de volver.

- Descríbeme un día perfecto para ti.
Cualquier día de mi vida de ahora. Despertar con Lucía pegada a mí, olerle su cabecita, que sabe a paz, dar los buenos días a mis niñas. Vestirlas. Pedirles que me hagan caso y que no lo hagan jaja. Bajar corriendo a los desayunos que ha preparado el buenpadre. Darles un beso antes de que entren en el colegio. Trabajar en lo que me gusta, generando cambios en la sociedad, luchando por tantas mujeres. Disfrutar de un lanzamiento nuevo de "Soy Malamadre", pese a los nervios que genera, tener reuniones con gente maravillosa como mi equipo, debatir con mujeres que me inspiran, hacer un shooting, comer con el buenpadre unas lentejas rápidas mientras repasamos status, recoger a Lucía de la escuela, pedirle que no llore tanto por favor, entrenar con Raquel, recibir un mensaje de una amiga, comer con mi hermana, bajar a pasear y ver el mar, estresarme con los baños y las cenas, compartir el día mientras cenamos juntos, leer el cuento a Carla, darle un beso a Julia, dormir a Lucía en mi pecho y por fin... Sentarme con el buenpadre, darle la mano y comentar cualquier cosa o no comentar nada, simplemente estar juntos. Acostarme y esa sensación de abrazarle bajo las sábanas. Dormir y despertarme "muertamatá" porque Lucía llora, meterla en la cama y volver a dormir, quizás un rato más. Y "hasta mañana y adiós", como me decía mi madre cada noche.

- ¿Harás que suceda / vuelva a suceder?
Siempre sucede. Ahora sí. Lo curioso es que es el mismo día de antes, pero en otro lugar, en mi lugar en el mundo.